Verdes de Aragón llama a reflexionar sobre el canon de la SGAE exigido a una asociación de vecinos
Gandhi basó su desobediencia civil no violenta precisamente en la oposición a un impuesto que consideraba injusto, el que los británicos exigían sobre la sal. Lo que ahora cobra la SGAE no es ni siquiera un bien de consumo, sino algo tan etéreo, subjetivo y necesario para la sociedad como la música, la cultura y la información.
La citada entidad, que fija sus tarifas unilateralmente y cuya estructura es declaradamente antidemocrática y hermética, lleva años cometiendo atropellos a la ciudadanía, que han venido aumentando de un tiempo a esta parte con la exigencia de cobro de fiestas populares y canciones tradicionales a asociaciones y municipios. En una nota de la que se hizo eco Europa Press, la Asociación de Vecinos del Barrio Mª Auxiliadora de Huesca se mostraba “consternada ante la exigencia de cobro de la SGAE por la presencia de una televisión en su local”.
La interpretación por parte de los verdes oscenses de las acciones que lleva a cabo la SGAE es que rayan la inconstitucionalidad y menoscaban el derecho a la cultura de la sociedad. Las tasas deben considerarse indiscriminadas ya que no se suscriben a los contenidos de sus representados ni a actividad con lucro, sino que se extrapolan sin límite y no pueden ni deben verse como algo normal. Esto debe parar.
Los mismos vecinos que recibieron la notificación aseguraron al partido verde haber recibido insultos, haber sido calificados por el inspector como “delincuentes” y que este asegurase haber acudido al local junto al Alcalde de Huesca lo cual, aseguraron, era radicalmente mentira y una forma de coaccionar a los vecinos.
Los Verdes inciden en que lo grave es que la gente asuma esta práctica como aceptable, como que todo -incluso lo universal y comunitario- debe tener un precio que alguien ha de cobrar, sin importar qué, quién, por qué ni cómo, sea vital como la sal o propio de una comunidad. Con todo este escenario se nos presupone o delincuentes, egoístas y parásitos, o consumidores. Lo consideramos injusto, alienante y una forma de entender a las personas que al ser aceptada las hace peores, y por eso los verdes nos oponemos a que la sociedad se vuelva así.
El caso del local de la Asociación de Vecinos del Barrio Mª Auxiliadora de Huesca tiene como agravante moral la destacable actividad que esta ha venido realizando en cuanto a participación ciudadana y movilización social (como es el caso del rechazo a la subestación eléctrica que todavía permanece en la zona) tanto en el barrio y como en la ciudad.
En AragónDigital, Diario del AltoAragón (26/8, 27/8)


























0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada